FRENTE A LA EXTRAÑA CARTA DE EX-CONCERTACIONISTAS DESCONECTADOS DE LA REALIDAD

Por. EDUARDO SALAS CERDA, PRESIDENTE PARTIDO NUEVA CLASE MEDIA.

 Que el lenguaje genere realidad es una pretensión, al menos, de los que han firmado una carta cuyo contenido más insistente está bastante disociado de dicha realidad. En efecto, estos ex concertacionistas fundamentan en la «violencia», «el miedo» y el «enfrentamiento» una posición que no apuesta por más democracia, ni por el necesario #Apruebo para una Nueva Constitución y que no denuncia, abiertamente, la generalizada violación de los ddhh producidas en estos meses, sino que hace advertencias que son como amenazas. Por ejemplo, en esa carta mencionan que el cuadro actual de «persistente violencia» debilita la democracia y «pone en serio riesgo la prosecución pacífica del itinerario del proceso constituyente y amenaza la realización del plebiscito del 26 de abril». Así, se olvidaron que una vez, en un escenario de verdad violento – en 1988, en que todavía se realizaban ejecuciones políticas por aparatos represivos de la dictadura y que en las protestas asesinaban a más de un poblador – jamás dudamos de concurrir a votar y que se realizará el plebiscito de octubre que terminó con esa dictadura y nos trajo la democracia. El pueblo, sin miedo y sin violencia, sabía y pacíficamente, nos dio una lección democrática. Solo poner en duda el plebiscito de abril es una irresponsabilidad y los ubica en el lugar que, la inmensa mayoría de los chilenos, les han dicho, con insistencia, que no deben estar. Agrega esta carta otra falacia que, obviamente, es el origen de tanto miedo, al decir «así como el 15 de noviembre se abatieron los muros de la intransigencia ante el peligro inminente que amenazaba a la democracia de nuestro país». Esto demuestra que no han entendido todavía estos ex dirigentes, que dicho acuerdo fue producto de un estallido social, que una vez el ex senador Adolfo Zaldívar anunció que se iba a producir, frente a las injusticias de un modelo económico y social extremadamente concentrador, abusivo y un mercado cruel (que Patricio Aylwin reconoció al menos), lo que está protegido por una constitución, de origen dictatorial, anacrónica y en extremo neoliberal. Ese es el origen del proceso social y político hacia una Nueva Constitución que se acordó en el Parlamento. Probablemente, alguna derecha se motivó por miedo, en especial, el miedo a la derrota total.

Pero, el fondo del acuerdo es la profundización democrática y el término de una constitución política, económica y socialmente injusta y que avala tanta desigualdad social. Insisten en la mentada «violencia» al hablar de «un frente unido, no sólo ante quienes persisten en la violencia política y delictual, sino también para acordar y poner en marcha un inaplazable programa de relevantes reformas para los próximos años». Entonces, ponen en primer lugar como adversario a algún violentista y no al adversario principal que es el #Modelo, la #Desigualdad y la #Constitución. Lo que no se enfrenta con anuncios livianos de carácter meramente programáticos. Así, los firmantes de la carta, desvían el problema esencial y son complacientes con el modelo que hay que cambiar. Finalmente, es singular constatar que dicha carta señale, desde el inicio, que «Ya hay demasiado odio y desconfianza, es hora de ponerles fin y evitar un lacerante enfrentamiento». Insisto, estas expresiones quieren hacer ver una realidad que no es. Los chilenos no estamos enfrentados, son poquísimos los extremistas de siempre de derecha e izquierda duras. Desde ya los del rechazo. Claro que se requieren acuerdos nacionales. Pero, que de verdad estén conectados con la realidad. Esto es entre demócratas y no demócratas. El pueblo, quiere ejercer libremente su soberanía, ¡nada más!