Trabajadores de la cultura exponen en cabildos y asambleas el drama de trabajar “por amor al arte”

Desde que iniciaron las movilizaciones en el país, músicos, cineastas, artistas visuales, actores y escritores se han reunido en distintas instancias para plantear sus inquietudes respecto de un modelo que hoy está más cuestionado que nunca. Los diagnósticos son variados, no obstante, coinciden en un punto: la necesidad de revalorizar el arte y a sus trabajadores.

El 18 de octubre marcó un antes y un después para el país. A partir de entonces, la protesta social se intensificó como nunca antes se había visto en el territorio nacional, develando, con ello, una serie de demandas que no dejaron indiferente al quehacer artístico que reaccionó convocando a diversas actividades: una de ellas fue la reversión de El derecho de vivir en paz de Víctor Jara, canción en la que participaron una veintena de músicos locales. Pero eso no fue todo, ya que, de forma paralela a las manifestaciones, los artistas convocaron a asambleas y cabildos, donde debatieron sus inquietudes respecto del modelo. El centro cultural La Planta, en Santa Isabel, fue uno de los puntos de encuentro: hasta ahora músicos, gestores y cineastas han llegado hasta allí para conversar, debatir y plantear escenarios posibles ante la crisis. Estas experiencias se han replicado en lugares como el Centro Cultural Matucana 100, el Centro GAM, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y el Sindicato de Actores, entre otros.

Ignacio Achurra, presidente de Sidarte, en conversación con el programa El Gran Teatro del Mundo de Radio Universidad de Chile, señaló que para el sector teatral existen temas que deben ser abordados de forma urgente, como el presupuesto 2020, el proceso de implementación del Ministerio de las Culturas y la Ley de Artes Escénicas, que entrará en vigencia en 2020. No obstante, indicó que también existe una discusión mucho más profunda que tiene que ver con el rol de la cultura en el país y cuáles son los derechos culturales que deberían promoverse. De acuerdo a ello, sostuvo que una de las prioridades, dentro del debate, es la precarización laboral del sector.

“Hay una frase que nos ha hecho muy mal a los artistas: trabajar por el amor al arte. Efectivamente, apunta a una convicción y a un amor por nuestro quehacer, pero somos trabajadores y, por lo tanto, tenemos que apuntar a generar las condiciones para poder vivir de nuestro trabajo, porque en la medida que podamos vivir de nuestro trabajo también podremos producir mejor arte y eso es un bien que ayuda al desarrollo del conjunto de la sociedad”, dijo.

Según Achurra, hoy son 500 mil las personas que se desempeñan en el sector creativo: entre ellos hay gestores, directores teatrales y diseñadores. Muchos de ellos, sin embargo, trabajan de manera informal. “Hay un problema de precariedad enorme que no se ha observado”, agregó el actor.

“Siempre que hay una aproximación para el tema cultura, se hace desde el punto de vista de la valorización de la obra y está bien que se haga, pero detrás hay toda una manera de producir cultura y arte que está tremendamente invisibilizada. Mucha gente la pasa terriblemente mal, tan mal como la gente que ha salido a calle a decir basta”, indicó.

Para Daniela Espinoza, presidenta del Sindicato Nacional de Profesionales Técnicos del Cine y Audiovisual (Sinteci), esta realidad es muy cercana. Según explicó, en el gremio audiovisual la precarización también es un tema común y preocupante. Por lo mismo, como organización, se reunieron en asambleas y cabildos para abordar el tema. “Nosotros contamos con un régimen de trabajo de 60 horas semanales por lo que, prácticamente, la gente trabaja once horas al día, seis días a la semana. Entonces, lo primero es poder analizar esta normativa y poder empezar a mirarla desde otro lugar”, dijo. Espinoza afirmó que las mujeres, por ejemplo, se ven sometidas a situaciones donde no pueden respetar ni su pre ni su postnatal. Esto, porque la mayoría trabaja de forma irregular, sometidas a la subcontratación.

“Como sindicatos sentimos que somos un sector muy precarizado, pese a la imagen del cine chileno. Muchas veces la gente trabaja sin contrato, lo que hace que los trabajadores no tengan licencia médica”, afirmó.

El sector musical también ha sido una disciplina que se ha reunido en diversas instancias para debatir sobre la crisis que vive el país. Este miércoles, en Sala Master de Radio Universidad de Chile se efectuó una conversación para interiorizarse respecto de un proceso constituyente. En ese sentido, el músico Benjamín Walker indicó que el proceso ha sido positivo, ya que ha permitido reunir a un sinnúmero de artistas de diversas generaciones.

“El fenómeno que nos ha sorprendido a todos es la voluntad de coordinación que ha nacido entre los colegas músicos y músicas. En lo personal ha sido muy conmovedor y me ha generado mucha esperanza en términos de las oportunidades que puedan salir para que por fin veamos un gremio de trabajadores de la música poderoso y donde podamos contribuir a la construcción de un Chile donde la cultura sea un eje importante”, manifestó.

“Chile es un país muy desarticulado y eso porque la Constitución que tenemos hoy tiene un plan de sociedad atrás. Hay un objetivo claro de construir un tipo de sociedad donde la desarticulación y el individualismo es un eje y el arte no es sino, todo lo contrario. Somos trabajadores del arte, dedicamos nuestras vidas a esto y es insólito que la premisa que no se puede vivir del arte se algo tan naturalizado”, agregó el músico.