Chile, el polvorín que muchos quieren administrar

Por: María Cristina Larraín.

Chile vive los efectos de una explosión social que se origina en abusos que, con total indiferencia de todos los sectores de la política y durante años, afectaron a los más vulnerables de la sociedad chilena. En este lapso, además, el país ha presenciado un claro desgaste en las instituciones permanentes del estado, como Iglesia, Ejercito, Carabineros, la CUT, el parlamento y poder ejecutivo, llegando en la actualidad, según los últimos estudios de opinión, a tener en algunos casos más del 80% de rechazo ciudadano, lo que se ha expresado violentamente en las calles a partir del 18 de  Octubre y que continúa en Noviembre, siendo el país protagonista de movilizaciones nunca antes vista en la historia de Chile pués a diferencia del triunfo de Salvador Allende en 1970 o del NO en 1988, estás se han mantenido en el tiempo con miles de personas en las calles, donde se han visto actos de violencia y claras violaciones a los derechos humanos, lo que ha creado condiciones para que sectores de izquierda, aunque han sido parte en la generación de estas desigualdades, traten de influir y manipular el movimiento ciudadano que, en su gran mayoría, rechaza la violencia y la injerencia de partidos políticos en las organizaciones sociales, a quienes se responsabiliza, en forma transversal, por abusos cometidos durante más de 30 años, lo que explica que en las movilizaciones masivas que registra la televisión solo se vean banderas chilenas y mapuches, con ausencia total de banderas partidarias y cuando estas han aparecido seles ha expulsado en forma violenta como ocurrió en plaza Italia cuando se alzaron banderas de la CUT  el sábado 2 de Noviembre,  el senador Navarro fuera expulsado a golpes en Santiago, al igual que el PC en Iquique.

En los cabildos ciudadanos efectuados en Maipú, Renca, Valparaíso, Antofagasta, Temuco  y otros lugares, se ha pedido que si algunos asistentes pertenecen a partidos, se retiren de estas actividades. Consciente de esto los políticos tradicionales, incluido el el PC limitan sus declaraciones al parlamento o sedes, sin aparecerse físicamente en las movilizaciones. La misma CUT trata de bajar su perfil y se escuda en la Anef, el movimiento No más AFP y colegio de profesores donde, y por ahora, reconoce liderazgo para impulsar una estructura capaz de apropiarse de la conducción de un movimiento ciudadano que claramente no les pertenece pero que, y a pesar de los propios manifestantes, pueden lograr si no surge una alternativa distinta que pueda disputar su liderazgo. Es sorprendente entonces que, siendo lo anterior muy claro, hasta en el propio gobierno pareciera haber partidarios de “entenderse” con la CUT, Anef, Profesores y No más AFP, dando legitimidad a quienes no la tienen donde, claramente y de acuerdo a una vieja estrategia leninista de caminar con 2 pies, se encuentra el PC que, tampoco, quiere que el gobierno caiga, pues un proceso insurreccional generalizado también podría arrastrarlos a ellos.

Lo anterior, entonces, hace posible que, por sobre declaraciones para la TV, por muy duras que aparezcan, a la clase política tradicional, de izquierda o derecha, lo UNE la defensa del sistema, limitando su actividad OPOSITORA al desgaste del gobierno, pero dentro del mismo sistema que miles de personas en las calles intentan cambiar.

Las autoridades, por su parte, con actitudes erráticas, ayudaron a crear  la sensación de que no existe gobierno. Las declaraciones del presidente anunciando una guerra que desmiente el propio general a cargo del estado de excepción al día siguiente y contradiciéndose asimismo 2 días después al declarar que entiende las demandas ciudadanas, no ayudan a resolver la crisis sino, por el contrario, la profundiza, siendo mucho más claras las opiniones de algunos empresarios que asumen que hay una crisis instalada, que requiere respuestas y que para ello se necesitan interlocutores.

En este escenario, es de público conocimiento que sectores políticos de la izquierda tradicional buscan instalar una MESA SOCIAL, con la CUT, ANEF, Profesores y no más AFP para dar forma a una estructura UNITARIA amplia que, con apellido SOCIAL, sea capaz de enfrentar al gobierno donde, superando viejas rencillas y diferencias anteriores puedan levantar una “vanguardia”, procediendo, simultáneamente, a descalificar a quienes no se sumen, lo que les permitiría, con los mismos de siempre, tomar control de un movimiento sin conducción clara que, por falta de ella, les permite lograr objetivos que hace un par de meses hubiese sido imposible de alcanzar.

En este escenario, la Fundación Clotario Blest, preocupada por lo que ocurre, ha encargado análisis y estudios sobre esta situación para después convocar a una mesa distinta, donde actores sociales que rechazan la violencia y favorecen el dialogo, puedan sentarse a conversar una propuesta de país que, acogiendo legítimas demandas sociales, sea capaz de crear instancias de dialogo y encuentro donde, sin agresión ni descalificaciones de ningún tipo, se pueda analizar la delicada situación del país en forma realista y responsable para proponer soluciones que apunten a resolver los problemas sociales pendientes. Esta fundación tiene vínculo directo con actores representativos de los pensionados, el mundo mapuche, sindicatos, variadas fundaciones y otros que pueden llegar con sus propuestas al mundo social que NO se identifica con partidos ni organizaciones tradicionales. La presencia de la CAT en 8 regiones del país y una variada gama de organizaciones e instituciones que se han acercado a la fundación, como la Secretaria amplia de movimientos sociales y otros, dan consistencia y contenido a esta propuesta.