Derechos Humanos sin fronteras, mucho más que una oficina en Londres o Nueva York.

Esta entrevista ha sido publicada el 4 de octubre en Tiempo 21, de La Araucanía, uno de los periódicos  más importantes del sur de Chile. Como por razones de espacio no se ha publicado el texto completo y en consideración a lo  relevante de su contenido, la autora ha solicitado que se publique en forma íntegra con su título original.    https://issuu.com/tiempo21_ediciondigital/docs/563/4 .

Por Carolina Fuentes P.Periodista.

Juan Carlos Moraga Duque no pasa desapercibido. Fue el funcionario de confianza más joven del Presidente Allende. Como vice presidente de Chile Films participo en festivales de cine, la producción de películas y actor en algunas del laureado Raoul Ruiz. Exiliado en Alemania trabajo de obrero y profesor. En 1979 vuelve clandestinamente a Chile. Es detenido en 1982 y condenado por tribunales militares a 16 años de cárcel por ingreso ilegal al país. El año 2003 habla a nombre de los presos políticos en homenaje a Monseñor Valech que organiza la UNIACC y hoy, alejado de la política, coordina rehabilitación de drogadictos, se declara simpatizante de los movimientos sociales, es secretario general de la Fundación Clotario Blest y durante 5 años fundador y presidente del Centro de Estudios del Magreb. Hoy asume con fervor la defensa de los derechos humanos que, en su caso, lo vivió directamente al sufrir prisión política y tortura, como consta en el informe Valech. Moraga sabe que tiene amigos y detractores, de lo que ahora habla, haciendo el trabajo periodístico más interesante. Esta entrevista la buscamos al enterarnos  que ha sido propuesto para ocupar el cargo de director ejecutivo de derechos humanos sin fronteras, organización que elegirá sus representantes el próximo 25 de Octubre en Buenos Aires, que  surge como alternativa a Human Right Wach y Amnesti que, según sus detractores, no cumplen fielmente el cometido para el cual fueron creadas.

Señor Moraga, ¿qué es derechos humanos sin fronteras? De donde surge y porque se declara alternativa a HRW y Amnesti?

R. Lo primero es decir que esta corporación surge inspirada en la declaración de naciones unidas sobre derechos humanos firmada en 1948, la misma que dijeron respetar Human Rights wach y Amnesti, pero que, en los hechos y por influencias políticas externas que la alejan de este mandato, reflejado en sus informes, su objeto se ha visto desnaturalizado. Ante esto un grupo transversal de personas, provenientes de distintas organizaciones de la sociedad civil, preocupados por defender los derechos humanos, nos hemos coordinado para dar forma a derechos humanos sin fronteras que, en su propuesta, señala: “14 organizaciones de la sociedad civil de Latinoamérica, preocupadas por un correcto cumplimiento de la carta de Naciones Unidas firmada en 1948, han resuelto constituir DERECHOS HUMANOS SIN FRONTERAS que, sin limitaciones de ningún tipo, se preocupe de proteger estos derechos con un trabajo de campo real, que escuche a los involucrados  y otorgue garantía de objetividad a todas las partes en sus informes”.

¿Esto significa, según usted, que HRW y Amnesti no dan garantías de objetividad y tampoco escuchan?  ¿Tiene pruebas de lo que dice?

Creo que un buen ejemplo es lo que se conoce como conflicto del Sahara, situación en que se emiten informes sin consultar a todas las partes del conflicto…

P.- Pero, ¿hay casos concretos de lo que afirma?

R. Un caso concreto se refleja en carta enviada al director de HRW por el observatorio del Sahara para la paz, la democracia y los derechos humanos donde denuncian toda clase de violaciones en el Sahara occidental, específicamente en campamentos dentro de territorio argelino pero que no se les ha escuchado. A pesar de lo anterior aplaudieron la anunciada  “nueva política de HRW para elaborar informes con visitas de campo e informaciones procedentes de los defensores de los derechos humanos en la zona”, lo que nunca se cumplió y por lo cual, después de una anunciada visita que no considero entrevistas con ninguna organización similar en la región, señalan que, “con tristeza deben expresar su preocupación por ser excluidos, ellos y otras organizaciones, al no ser escuchados ni recibidos por los enviados de HRW”. La carta enviada a Ken Roth, por quien siento gran respeto, firmada por Abdelouahab Gain Brahin, secretario general de este observatorio, es un testimonio de la forma en que trabaja HRW, cuya delegación, en este caso, era encabezada por Ahmed Reda, director de comunicaciones para el medio oriente y norte de áfrica que, entre el 28 y 31 de agosto de 2018, estando a pocas cuadras de otras organizaciones de los derechos humanos en el Sahara, solo se reunieron con activistas del llamado frente Polisario, cuyos principales dirigentes se encuentran procesados en tribunales españoles por crímenes de lesa humanidad. Este observatorio, al igual que otras organizaciones ignoradas, tiene razones para estar desilusionado. Por ello es tan necesario que derechos humanos sin fronteras efectivamente dé garantías de inclusión y participación a todos, donde el observatorio del Sahara, al igual que otras organizaciones, sí lo solicitan, serán bienvenidos y escuchados por que, para nosotros, estos derechos no tienen fronteras.

P.- Usted recientemente y a través de un artículo publicado en varios medios crítico el premio nobel alternativo…

R.- Lo hice porque conozco cercanos a la Fundación Light Livelihood, creada como nobel alternativo por Jakob von Uexkull, un ecologista y social demócrata que, junto a Carlos Altamirano, conocí en casa de Harald Edelstam en Estocolmo. Ahora, al ver que quienes otorgan los premios meten en una misma canasta a luchadores por el medio ambiente con quienes justifican atropellos a los derechos humanos, veo como se desprestigia a una institución respetable, lo que me parece una falta de respeto al incluir en esta nomina a quienes promueven el separatismo y el terrorismo, además de justificar atropellos que se cometen en campamentos situados en territorio argelino, repitiendo en este premio el estilo de los informes que causa el desprestigio de las multinacionales de los derechos humanos. Por eso escribí el artículo.

P. Pero entonces, ¿qué piensa de atropellos a derechos humanos en Venezuela, donde hay 2 presidentes; Marruecos, con una guerra en sus fronteras o la Araucanía?

R. Como le dije antes, no podemos meter a todos en un mismo saco. Sobre Venezuela comparto la opinión y el trabajo de la ex presidenta Bachelet que, junto con denunciar atropellos al interior del país, también establece que la ONU reconoce a Nicolás Maduro como presidente, dejando claro que este es un tema de estado y resulta peligroso reconocer a quien, como Guaido, se para en una plaza y se proclama presidente. Quienes lo reconocen como tal dejan la puerta abierta al separatismo para que alguien, en la Araucanía o el Sahara, se auto proclame presidente y, de inmediato, sea reconocido por algunos países. Es un arma de doble filo donde hay que tener cuidado porque la escena se puede repetir en cualquier parte y, si todos reconocemos a la ONU como la institución mundial que regula estas situaciones, debemos reconocer a quienes gobiernan los países, como ocurre con Maduro en Venezuela, Piñera en Chile y Marruecos en el Sahara.

La apología subliminal del separatismo conduce a que minorías, en cualquier parte del mundo, digan representar a mayorías y, con ese discurso, autoproclamar “repúblicas independientes” que son más virtuales que reales, como ocurre con la RASD en el Sahara.

P.- Pero Chile reconoce a Guaido y el presidente lo confirmo en la ONU…

R.- Todos lo hemos visto, entonces habría que preguntarse porque Chile tiene una embajada acreditada en Caracas que se entiende con el gobierno real, el de Maduro y no un embajador en una plaza o en la puerta del parlamento donde atiende Guaido. Creo que esto pasa por entender de mejor forma el tema de las relaciones internacionales y las instituciones, como la ONU, que lo reglamentan.

P. En la Araucanía Aucan Huilcaman también ha propuesto un gobierno paralelo..

Si, hace 2 años, con invitados extranjeros interesados en fomentar el separatismo. Cada cierto tiempo lo dice, pero quienes respetamos al mundo mapuche y conocemos los abusos cometidos en contra de ellos, tenemos  claro que esto llega hasta ahí no más, pues las demandas de este pueblo nunca se han planteado como separadas del estado chileno, sino un reconocimiento a sus demandas de tierras, historia y cultura. Lo serio es encontrar propuestas para resolver el conflicto de la Araucanía, con su gente y las organizaciones que lo representan, de lo que estamos preocupados, buscando la forma de aportar a una solución pacífica y política de este conflicto lo que estamos viendo con la secretaría de asuntos indígenas de seamos Chile que encabeza Freddy Antilef. Como derechos humanos sin fronteras nos preocupa que, a pesar de los escándalos y abusos policiales, las autoridades no comprendan lo que realmente ocurre en su territorio, que no se resuelve con más represión, sino con inclusión, reconocimiento y dialogo, escenario donde las propuestas del senador Huenchumilla, de seamos Chile o Diego Ancalao, nos parece que deben ser escuchadas. La solución al conflicto no es intentando dividir desde el poder al pueblo mapuche, sino trabajando con ellos, escuchando sus demandas y respetando sus derechos y cultura.

P. Usted ha sido propuesto como candidato a director de derechos humanos sin fronteras ¿Quién lo propone, porque se cree con derecho a este cargo  y con qué apoyo cuenta para ser elegido el 25 de octubre?

R.- Lo primero es agradecer a quienes nos han escuchado hasta convertir esta propuesta en algo concreto y que debe ser resuelta el 25 de Octubre en Buenos Aires. Especialmente agradezco al colectivo Evita de los derechos humanos, muy cercanos a las abuelas de plaza de mayo, con quienes, desde hace tiempo, venimos conversando la necesidad de constituir una estructura diferente a Human Rights Wach y Amnesti. También el colectivo Disenso de la Universidad de La Plata; La fundación Clotario Blest en Chile, cuyo presidente, Oscar Olivos, hace posible que, a través de Alternativa Democrática sindical de las Américas lleguemos con nuestra propuesta a 32 centrales sindicales del continente; a mis amigos de la fundación Ebert que, desde México, me han alentado en todo momento para sumir este desafío; a mis hermanos que luchan por los derechos humanos en el Sahara, con quienes nos hemos emocionado en el museo de la memoria; a los viejos elenos que ahora, abuelos, se resisten a olvidar a los  caídos y desaparecidos en el intento de tomar el cielo por asalto; a la secretaría amplia de movimientos sociales, seamos Chile, que es parte de este desafío; al centro de estudios del Magreb por su apoyo; a los integrantes de la coordinadora latinoamericana de estudios, solidaridad y derechos humanos con quienes hemos conversado esta propuesta y a mis camaradas de Argentina que lo han hecho posible.  Cuando me preguntan con qué derecho acepte postular a este cargo, la respuesta es simple y breve: porque soy parte de un batallón de sobrevivientes que ha sufrido en carne propia los atropellos y siente la obligación de dar a conocer un mensaje de esperanza a las nuevas generaciones y seguir luchando para que, nunca más, se cometan abusos ni se atropellen los derechos de nadie. Tratamos de que derechos humanos sin fronteras, con una abismante diferencia en recursos, sea mucho más que una oficina en Londres o Nueva York.